Cuatro roles. Un dilema real para navegar. Una virtud como brújula. Un grupo dispuesto a prestar atención con todos los sentidos y seguir el significado hacia donde los lleve. Debajo de esta estructura sencilla hay una indagación mucho más antigua: ¿cómo aprendemos los seres humanos a notar lo que importa, sobre todo cuando el camino es incierto?
Co-Virtue se nutre de la dialéctica socrática, de tradiciones de sabiduría práctica y de la ciencia cognitiva contemporánea. No necesitas nada de eso para participar. Esta página es para quienes quieren saber por qué el círculo funciona de la manera que funciona.
Buena parte de la vida profesional trata las decisiones difíciles como problemas de información: reunir más datos, construir otro modelo, consultar a otro experto. A veces eso es exactamente lo indicado. Pero hay problemas que persisten aun cuando la información relevante ya está sobre la mesa. La dificultad ya no es saber más. Es determinar qué es lo que más importa.
El científico cognitivo John Vervaeke llamaría este tipo de desafío realización de relevancia (lee más aquí): de todo lo que podríamos notar, interpretar o hacer, ¿cómo seguimos determinando qué importa ahora? Los grupos enfrentan un desafío similar. El equipo de finanzas ve riesgo, operaciones ve viabilidad, un fundador ve propósito, un inversionista ve oportunidad. Ninguna de estas miradas es falsa. Cada una hace que resalten cosas distintas. El buen criterio colectivo consiste en moverse entre estas perspectivas, notar lo que cada una revela y lo que cada una oculta, y llegar a una visión más integrada del conjunto.
El desacuerdo suele ser una diferencia en lo que resalta, no en los hechos.
Cada ronda dura entre doce y quince minutos. Cuando el círculo se cierra, cada participante ha ocupado todos los roles, así que nadie se queda de forma permanente en la posición de experto, de crítico o de observador.
Ofrece su comprensión viva de la virtud en sus propias palabras: la semilla con la que trabaja cada ronda
Plantear una postura con claridad y permitir que sea examinada
Son capacidades profesionales e interpersonales que se exigen todos los días. El círculo permite practicarlas de forma deliberada y por turnos.
Las virtudes se han usado durante miles de años como formas de apreciar el juicio y la acción. Co-Virtue no las trata como mandamientos ni como rasgos de personalidad para calificar. Son lentes. La valentía puede revelar dónde el miedo puede tener demasiada autoridad. La paciencia puede revelar dónde la urgencia está distorsionando una decisión. La humildad puede revelar dónde la certeza se ha vuelto demasiado cómoda.
La sabiduría práctica (Phrónēsis) bien podría estar por encima de las cuatro categorías (es decir, ser una meta-virtud). Es la capacidad de discernir qué virtud pide el momento y en qué medida aplicarla (durante las sesiones exploramos esta translucidez en la aplicación/integración de virtudes). Sin ella, cualquier otra virtud puede descarrilarse.
Una idea en el corazón de la práctica es la distinción entre las cuatro formas del saber o de conocer, relacionadas entre sí. La mayoría de los entornos profesionales y personales premian solo la primera. El círculo pone en juego todas las cuatro.
| Forma de conocer | En palabras sencillas | Un ejemplo cotidiano | Cómo la trabaja el círculo |
|---|---|---|---|
| Proposicional | Saber que | Saber que escuchar atentamente importa | Las propuestas se plantean, se examinan y se refinan |
| Procedimental | Saber cómo | Escuchar de verdad, sin interrumpir | Las habilidades se practican en roles rotativos, no solo se discuten |
| De Perspectiva | Saber desde algún lugar | Una persona con mucha trayectoria en la operación y alguien recién llegado notan cosas distintas en la misma reunión | Los roles y los lentes de las virtudes desplazan deliberadamente el punto de vista |
| Participativo | Saber tomando parte | Liderar es distinto de conocer la teoría del liderazgo | La atención compartida y la relación dentro del propio círculo |
La inteligencia que hay en una reunión no es lo mismo que la inteligencia colectiva. La jerarquía suele acaparar lo que se dice o se puede decir. La prisa premia el primer marco relativamente apropiado. La experticia se endurece en apego. La cortesía esconde desacuerdos. El miedo a parecer desinformado deja escondidas preguntas útiles.
El círculo responde desde la estructura. Los roles rotan. Las preguntas se separan de las respuestas. La atención se distribuye. El silencio está permitido (si se llega a él genuinamente, puede ser aporía – un estado de perplejidad abrumador). No se les pide a los participantes que abandonen su experticia, solo que suelten un poco la necesidad de ser quien ya debe saber.
La práctica se basa en la Dialéctica hacia el DiaLogo (en Ingles, Dialectic into DiaLogos, o DiD), un formato creado por el científico cognitivo y autor John Vervaeke, de la Universidad de Toronto. La dialéctica examina proposiciones: hace preguntas, expone supuestos y pone a prueba distinciones. El DiaLogos nombra lo que puede ocurrir más allá de eso, cuando la comprensión surge de la interacción misma y nadie puede señalar quién tuvo la intuición final. Eso no se puede forzar. La estructura le abre el espacio para que tenga una mayor oportunidad de que ocurra con cada grupo.
Co-Virtue es una práctica, no un programa de investigación, y quienes participan nunca son sujetos de estudio. Se nutre de trabajos rigurosos en ciencia cognitiva, psicología y filosofía sobre la atención, el crecimiento, la relevancia, la perspectiva, la intuición y la sabiduría, y de lo que la investigación organizacional lleva años observando sobre las condiciones en las que las personas hablan con franqueza en grupo.
Un hallazgo recurrente en estos campos: las personas y los equipos rara vez se estancan por falta de esfuerzo. Se estancan porque una manera de plantear un problema les funcionó lo suficientemente bien en el pasado como para seguir reforzándose, incluso después de que la situación cambió. El marco se vuelve exitoso a nivel local y rígido a nivel global. Lo que lo afloja rara vez es más análisis dentro del mismo marco. Esta práctica es un proceso estructurado que permite que aparezca un marco distinto, como los pequeños ajustes continuos con los que se enfocan unos binoculares, sin que el grupo pierda pie en el camino.
No necesita este vocabulario para participar. El círculo convierte estas ideas en algo que puedes vivir y presenciar en carne propia.
Cómo se destraba un grupo
Durante más de una década asesoré a fondos, juntas directivas y empresas en decisiones estratégicas de alto calado en materia de gobernanza corporativa, sostenibilidad e impacto, donde las realidades financieras, ambientales, sociales y humanas rara vez apuntan en la misma dirección. Soy físico de formación, y eso me dejó un respeto duradero por el pensamiento riguroso, los sistemas, la evidencia y los límites de las explicaciones simples.
Paralelamente, cultivé una práctica de diálogo facilitado y el estudio de la sabiduría, la atención y la manera en que las personas le encuentran sentido, juntas, a situaciones difíciles. Esos mundos no dejaban de converger en la misma lección: las herramientas más profundas para navegar la complejidad no viven en la cabeza de una sola persona.
No entro al círculo como alguien que ya conoce todas las respuestas. Mi papel es sostener la estructura, cuidar el espacio y la calidad de la atención y, muchas veces, practicar junto al grupo mientras algo más claro se crea y se vuelve posible.
Puedes leer sobre la valentía y definir la prudencia. Eso es muy distinto a proponer una virtud frente a otras personas, ver cómo tu comprensión es cuestionada con cuidado y descubrir que tu marco original ya no se sostiene tan firme. Hay conocimientos que solo se adquieren practicándolos.